1. Examen del cuero cabelludo: Los profesionales en la farmacia pueden examinar visualmente y táctilmente el cuero cabelludo para identificar problemas como la sequedad, la grasa excesiva, la caspa o la presencia de cualquier signo de afecciones cutáneas.
2. Evaluación del tipo de cabello: Se realiza una evaluación del tipo de cabello para determinar si es seco, graso, normal o mixto. Esto ayuda a recomendar productos específicos que se adapten a las necesidades del cliente.
3. Análisis de hebras de cabello: Puede llevarse a cabo un análisis de hebras de cabello para evaluar su fuerza, elasticidad y resistencia. Esto puede proporcionar información sobre posibles daños y necesidades de cuidado específicas.
4. Recomendación de productos: Basándose en los resultados del análisis, el personal de la farmacia puede recomendar productos específicos, como champús, acondicionadores, tratamientos capilares o suplementos nutricionales, que se ajusten a las necesidades individuales del cliente.
5. Consejos para el cuidado del cabello: Además de la recomendación de productos, el personal puede ofrecer consejos prácticos sobre el cuidado del cabello, como técnicas de lavado, uso de herramientas de peinado, y sugerencias para mantener un cuero cabelludo saludable.
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